Cuando el mundo parece necesitar referentes, celebrar el legado de Pere Miró es inspirador para todos.

El pasado jueves tuve el honor de asistir a la Gala Homenaje de Pere Miró i Sellarès, organizada por el Ayuntamiento de Manresa con motivo de su nombramiento como Hijo Predilecto de la ciudad. Hay homenajes y HOMENAJES. En esta ocasión el HOMENAJE era en mayúsculas.

El cariño y el esfuerzo del equipo de Manel Martínez como de los principales actores como Núria Sala, Jordi Basté, Pau Gasol o el mismo Thomas Bach (Presidente saliente del Comité Internacional Olímpico), hicieron que el evento fuese memorable para todos los que estuvimos.
Pere Miró es irrepetible y su aportación al movimiento olímpico ha sido, durante décadas, determinante. A través de la Solidaridad Olímpica ha impulsado proyectos en países donde les faltaba paz, diálogo y oportunidades, logrando convertir el olimpismo en una herramienta para transformar el mundo.

En lo profesional, su legado es incuestionable. En lo personal, Pere ha dado respuesta a todos los que nos hemos acercado a él con retos, construyendo relaciones sólidas, auténticas y duraderas en los cinco continentes.

Para los que no pudisteis asistir, dejadme destacar algunas claves de las intervenciones que hicieron sus mejores compañeros de viaje:
«La confianza entre personas hace que los equipos crezcan y los entendimientos prosperen.»

«Ante negociaciones durísimas, hay que buscar siempre el mínimo común denominador: lo que nos une, no lo que nos separa.»

«El liderazgo de Pere Miró se ha basado en la visión y la excelencia. Escuchando primero, acompañando después y dejando huella siempre.»

«Detrás del alto directivo hay una persona íntegra y profundamente coherente con sus valores.»

Enhorabuena, Pere. Y felicidades, Manresa, por reconocer a uno de sus hijos más universales.

 

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